TachenK·Baby

TachenK·Baby, mantenemos la esencia desde el primer día

Es curioso como nacen las ideas, del momento menos pensado y de la conversación más inesperada. Nosotras nos acordamos perfectamente del momento que surgió TachenK·Baby. Aún no hace ni dos años, esperando las dos a nuestro segundo bebé, conversábamos por teléfono acerca de rescatar nuestras cunas del altillo y de los desconchados que habían quedado en los marcos de las puertas por moverlas constantemente del dormitorio al salón. Fue en ese instante cuando a Tati le vino la idea a la cabeza y Elena se puso manos a la obra con su máquina de coser, con la que hacia maravillas. El resultado nos encantó, los capazos para bebé fueron mucho mejor de lo que nos podíamos imaginar, eran preciosos, cómodos, ligeros, prácticos y económicamente asequibles. Sentimos la necesidad imperante de compartirlo.

Lo cierto es que todo proyecto tiene una semilla y nuestra semilla hacía años que la habíamos abonado con nuestra amistad. Nos conocimos en la época de la universidad y poco a poco, todo lo vivido, nos convirtió en íntimas amigas y ahora, socias. Es verdad que somos muy distintas y nuestras habilidades también dispares, pero hemos sabido aprovechar eso como una gran ventaja y principalmente es lo que nos ha convertido en un gran equipo. Nos complementamos a la perfección para conseguir un objetivo común. Nos sentimos muy afortunadas, ojalá todo el mundo pudiera trabajar así.  Aunque nosotras no trabajamos, ¡disfrutamos! Elena sintió la inquietud de crear en el momento que nació su primera hija, le hacia sus propios vestidos. Tenía claro que, si alguna vez emprendía algo, lo haría con Tati porqué “tiene esa imaginación y talento para que las cosas salgan bien en cada situación”.

Como todos los principios, el nuestro también fue muy sencillo, nos instalamos en casa de los padres de Tati, era el único sitio tranquilo donde podíamos trabajar a horas intempestivas. Fue entonces cuando vivimos el momento más memorable, el día que nos llegó el primer pedido cuantioso de cestos, patas, colchones, rollos y rollos de tela… No sabíamos como meter todo eso en la habitación, no había espacio. Entendimos que ya no era un juego de muñecas y que nuestro proyecto había crecido, empezaba a ser real y tangible. Una sensación de vértigo y miedo nos inundó, sobretodo tras la cara de pánico de los padres de Tati cuando se asomaron a esa habitación y vieron tal locura. ¡Pero no hay nada más gratificante como hacer realidad una ilusión!

Casi dos años después estamos felices en este proyecto. Todos nuestros productos para bebé son artesanales, hechos a medida con materiales naturales. El capazo de mimbre es nuestro producto fetiche en TachenK·Baby, disfrutamos con cada uno de ellos como si fuera el primero, y nos motiva a seguir adelante desarrollando nuevas ideas que compartir con el mundo.

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